Villanúa
 
Villanúa

Al pie del mítico Collarada se extiende en una pequeña llanura el núcleo antiguo de Villanúa. Modernas urbanizaciones turísticas van colonizando poco a poco las orillas de la carretera de Francia.

Tradición y modernidad tratan de convivir en este municipio que ha abandonado su tradicional economía agrícola y ganadera en aras de un turismo que busca aquí la cercanía de bosques y montañas. Desde Peña Caída al Juncaral, el río Aragón, con su cortejo de bosquetes de ribera, parte en dos el término municipal.

Por la orilla derecha, bajando de Canfranc hacia Jaca, la carretera de Francia articula las modernas urbanizaciones separadas todavía por la antigua aldea de Aruej, tristemente abandonada, como su iglesia y su torre señorial. Es en esta orilla donde el término, que dibuja extraños entrantes y salientes, incluye los montes de Gabardito, la Sayeta y Torondón, profusamente reforestados gracias a la mano del hombre.

La Peña Collarada, con sus 2.883 m. de altitud señorea la parte septentrional del término, con sus faldas superiores destinadas a pastos (el Borreguil, los Cubilares, los Campanales, etc.) y la base cubierta de espesos bosques (los Azús, el Achar, la Selva, etc.).
Por la orilla izquierda del Aragón serpentea el viejo Camino de Santiago hasta el antiguo puente de Villanúa. En sus proximidades, por el histórico sendero empedrado, se accede a la cueva llamada de las Güixas, espectacular formación geológica acondicionada para las visitas turísticas, y en tiempos refugio del hombre prehistórico.

El Casco histórico de Villanúa, rodeado de prados y modernas construcciones, muestra algún detalle de arquitectura popular de gran interés, y en su iglesia de San Esteban se guardan tallas medievales y retablos barrocos.

Al sur del término está Cenarbe, pequeña aldea abandonada por sus habitantes y devorada por el tiempo y la vegetación. Todavía se reconocen las ruinas de su iglesia parroquial de San Pedro y de las casas que conformaron la aldea. Aquí el visitante se sumerge en un ambiente de silencio y desolación propio de todo pueblo deshabitado y huérfano de vida.


IGLESIA PARROQUIAL DE SAN ESTEBAN DE VILLANÚA Siglos XII-XVIII
 
Esta iglesia, construida en sillarejo, es el resultado de varias etapas constructivas. El testimonio más antiguo que se conserva es un muro con canecillos en su parte superior en el que se abría la primitiva portada románica y que, actualmente, cierra el baptisterio. En época posterior se procede a la modificación del edificio, al que se le dota de su aspecto actual durante el siglo XVIII. Presenta dos naves, una principal de mayores dimensiones y una lateral, separadas por un pilar en el que apean arcos rebajados (escarzanos). En el lado Norte se abren dos capillas rectangulares que, por sus características y dimensiones, parecen conformar una tercera nave. En el lado sur se abre la portada de acceso al edificio, cobijada por un pequeño pórtico, y se adosa la torre campanario.

INTERIOR Y DOTACIÓN ARTÍSTICA

El sistema de cubierta utilizado en el interior es la bóveda de cañón. En cuanto a la dotación artística, destaca el retablo mayor, obra de escultura de principios del siglo XVII dedicada al santo titular. Su autor fue Juan de Ruesta, que lo contrató en 1622, concluyéndolo dos años después. Se estructura en banco, cuerpo de tres calles y ático. El banco presenta dos escenas en relieve enmarcadas bajo las calles laterales y flanqueadas por los pedestales de las columnas, en cuyos frentes aparecen los Evangelistas. La parte central acoge el tabernáculo con la representación en relieve de la Resurrección de Cristo. El cuerpo principal tiene en su calle central la imagen del santo titular de la parroquia y en las calles laterales las tallas de San Juan Bautista, San Lorenzo, San Vicente y San Pedro. Culminando el conjunto se encuentra el ático con el tradicional Calvario. Este retablo, tanto en su estructura como en las tallas, revela la relación con los talleres de escultura romanista de Sangüesa.

La imagen más antigua conservada en la iglesia es la talla románica de Nuestra Señora de los Ángeles procedente de la ermita homónima - hoy arruinada-. Fechada entre finales del siglo XI y comienzos del XII, muestra a la Virgen como Trono de Sabiduría sin mostrar ningún tipo de relación afectiva con el Niño. La imagen presenta el interés añadido de conservar la policromía original.

Destaca también el sencillo retablo del Santo Cristo que alberga la magnífica talla del Crucificado, heredera de modelos navarros creados por Juan de Anchieta y utilizados con posterioridad por autores como Bernabé Imberto entre los siglos XVI-XVII. De esta misma época, y siguiendo los mismos modelos romanistas de Anchieta, se conserva una talla de Santa Lucía que preside un retablo de pequeñas dimensiones. Esta imagen es de bulto redondo y quizás pueda atribuirse a Juan de Bescós, autor del primitivo retablo de la catedral de Jaca.

La iglesia también conserva obras barrocas de interés, como el retablo de Santa Orosia, con una apreciable pintura que representa el martirio de la santa, siguiendo una iconografía extendida en la zona y que cuenta con ejemplos similares en el Palacio Episcopal de Jaca y en la iglesia de Navasa.

De mayor calidad es el lienzo que preside el retablo de la Inmaculada Concepción. Obra de mediados del siglo XVII, que desde el punto de vista iconográfico sigue el modelo habitual en estas representaciones, con la Virgen como encarnación de la mujer descrita por San Juan en el Apocalipsis y de la amada del Cantar de los Cantares. Esto explica la presencia de una serie de figuras simbólicas que hacen referencia a María como Puerta del Cielo, Templo de David, etc...

Por último, del siglo XVIII es el retablo de la Virgen del Pilar, que ocupa el testero de la nave lateral. Destaca por la calidad de su escultura y por el movimiento que se ha otorgado a su planta. Desde el punto de vista iconográfico se incluye el apóstol arrodillado a los pies de la Virgen cuando se le apareció en Zaragoza, y a sus lados San Joaquín y Santo Domingo de Guzmán, y Santa Marta en la parte superior, como patrona de hospederos, al haber alojado en su casa al mismo Cristo.

Servicios en VILLANÚA
Hotel Reno
DATOS de INTERÉS
FIESTAS PATRONALES
Fiestas mayores:
8 de septiembre
Fiestas pequeñas:
26 de diciembre
Romería de San Juan:
fin de semana del 24 de junio.
Romería de la Virgen de Iguácel: Segundo domingo de julio

AYUNTAMIENTO DE VILLANÚA
ver web
Tel.: 974 378 004



© PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL
Pirineum multimedia, S.L. C/ Del Carmen, 4 1º-izq. · 22700 Jaca · (España) · NIF: B-22196786 · Tel./Fax. 974 355 386 · pirineum@jaca.com