Desde
el límite con la provincia de Huesca al este, hasta el
de Navarra al oeste; desde lo alto de las sierras de Leire y
de Orba al norte, hasta las orillas del Aragón y el embalse
de Yesa al sur, se extiende el amplio término de Sigües.
Semejante amplitud es fenómeno reciente producto de la
forzada despoblación de Tiermas y Escó, a cuya
costa se amplió el antiguo término de Sigües
hacia el oeste.
Sigües
ofrece su hermoso caserío sobre la orilla izquierda
del río Esca, cerca ya de su desembocadura ej el Aragón,
presidido por su iglesia parroquial
de San Esteban declarada
Bien de Interés Cultural. El caserío está repleto
de edificios de interés, destacando entre ellos la
torre palacio de los Pomar (antiguos señores del pueblo)
y el antiguo hospital de peregrinos de Santa Ana.
El
ramal norte del Camino de Santiago entra en el casco urbano
procedente de Jaca y atraviesa el río Esca por el
puente antiguo en dirección a Compostela. La carretera
del Roncal, por su parte, se trazó a finales del siglo
XIX por el fondo de la imponente foz de Sigües, cuyos
cantiles aprovechan para nidificar multitud de rapaces protegidas.
Asso Veral es una pequeña
aldea, todavía habitada, vinculada históricamente
a los condes de San Clemente que tenían su palacio
en el recinto alto del casco urbano, junto a la iglesia parroquial.
Miramont es un caserío que dependió de San
Juan de la Peña, famoso por su monumental carrasca
y atravesado por el camino jacobeo.
Escó, pese a su abandono,
está considerado Conjunto Histórico, y está dominado
por el solar de su antiguo castillo. El caserío, prácticamente
en ruinas, se acomoda en la ladera y, aunque expoliado, todavía
es posible admirar las características de su antigua
arquitectura tradicional.
Tiermas conserva su maltrecho
caserío
en lo alto de un pueyo que domina toda la extensión
del embalse de Yesa. Sus ruinas muestrab lo que fue un pueblo
vivo: la iglesia, las escuelas, el ayuntamiento, la antigua
cárcel, las viejas murallas... todo hoy en ruina progresiva. |