El Parque Cultural de San Juan de la Peña combina el patrimonio -Monasterio Viejo de San Juan de la Peña (Bien de Interés Cultural), Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña (Bien de Interés Cultural), Iglesia del Monasterio de Santa María (Santa Cruz, S. XII, BIC), Iglesia de San Caprasio (Santa Cruz, S. X, BIC)- con el medio ambiente. El área está considerada Lugar de Interés Comunitario (LIC) y declarada zona ZEPA (Zona de Especial Protección de Aves). No en vano, la Sierra de San Juan de la Peña alberga una de las poblaciones más numerosas de quebrantahuesos, buitre leonado y alimoche de la península Ibérica.
Santa María*
En
el centro del pueblo surge la mole impresionante de Santa María. Construida a mediados del siglo XI, fue monasterio de monjas benedictinas hasta que éstas se trasladaran a Jaca en el siglo XVI. Se trata de un templo de una sola nave con planta de cruz latina y ábside semicircular. En los brazos del crucero, y a manera de absidiolos planos por fuera, hay dos capillas semicirculares. Una cámara con cúpula sobre bóveda de crucero y una bellísima
torre de cuatro cuerpos sobre el brazo meridional este.
En el exterior, aparte de sus múltiples canecillos, destaca la portada con su tímpano claramente influenciado por el de la catedral de Jaca. En la parte central se encuentra el crismón al cual flanquean dos leones en relieve. En una de las capillas laterales se encuentra un bello retablo, obra gótica de finales del siglo XV, recientemente restaurado. Está dividido en tres calles más ático,
con ocho tablas y un banco con cinco compartimentos y relata
escenas de la vida de la Virgen.
San Caprasio*
Construída en el primer cuarto del siglo XI y restaurada en los años sesenta, la iglesia es un bello ejemplo del estilo románico lombardo. San Caprasio fue la iglesia parroquial de Santa Cruz de la Serós
hasta que las monjas benedictinas abandonaron el pueblo en
1555.
Constituida por una sola nave, con un grueso muro decorado
en el exterior con las características y bellas bandas lombardas unidas por arquillos ciegos. El ábside tiene tres estrechos vanos de iluminación, vanos que también aparecen en el muro sur. La nave se divide en dos tramos desiguales mediante un arco fajón, y se cierran con bóvedas
de arista. Una torre campanario, con sus ventanales ajimezados,
obra del siglo XII, completa el conjunto.
San Caprasio fue martirizado junto a Santa Fe en la ciudad
francesa de Agen a principios del siglo IV. Su culto se introdujo
en Aragón en la segunda mitad del siglo XI.
* Extraídos de "Guía turística de San Juan de la Peña". Edic. Prames
ENTORNO NATURAL
Los pinares, abetales y encinares de San Juan son el paraiso
del aficionado a la micología. Numerosas especies con gran valor culinario aparecen en las praderas y bosques de esta sierra prepirenaica. Ceps, Níscalos, Coprinus, Macrolepiotas, Campiñones,
Usones... etc.
ORNITOLOGÍA
Entre
la ornitofauna es de destacar, sin duda, la notable presencia
del buitre leonado o común. Otras rapaces carroñeras como el blanco alimoche, que permanece en nuestra tierra de marzo a septiembre, o el escaso quebrantahuesos, gustan también
de estos medios inaccesibles para gran cantidad de posibles
depredadores.
Pero el roquedo de San Juan de la Peña está también habitado por negros cuervos y chovas piquirrojas, por avecillas rupícolas como el vencejo real, el colirrojo tizón, el gorrión chillón, el avión roquero o la garduña.
En invierno, el treparriscos deambula con habilidad por
las más enhiestas paredes, tanto de forma ascendente como descendente. El pinar es el horasábitat de numerosas aves forestales: picos picapinos, carboneros, garrapinos, herrerillos capuchinos, gavilanes, azores, agateadores, mosquiteros... que recorren los troncos, ramas y copas arboladas de estas selvas montañosas. Los sigilosos pasos de mamíferos como la gineta, la garduña o el gato montés pasan prácticamente
desapercibidos.
Otro bosque de coníferas a destacar en el conjunto de San Juan de la Peña es el abetal seco. En el interior del abetal del Barranco de la Carbonera se escucha a menudo el reclamo del pito negro, el mayor de nuestros pájaros carpinteros. El agateador norteño, el piquituerto o el carbonero son algunas de las especies aladas propias de estos ambientes.
Al destacable elenco de especies vivas asociadas a los bosques de coníferas de San Juan de la Peña, hay que añadir las que viven y se desarrollan entorno a los bosques de frondosas y caducifolias. Tanto la encina como el quejigo fructifican en otoño, dando lugar a las bellotas que devoran con fruicción numerosos animales que viven en estos bosques como el jabalí o las palomas torcaces.
Textos sobre naturaleza extraídos de la guía "Espacios naturales protegidos, Monumento Natural de San Juan de la Peña". |