Artieda se encuentra situada
en lo alto de una pequeña colina, en la comarca de La
Jacetania, a 40 km. de Jaca y 60 km. de Pamplona. Cuando el visitante
llega a Artieda se encuentra un cuidado casco urbano, con calles
empedradas de gran belleza e interés.

Destaca
la portalada del antiguo palacio de los Pagos o Diezmos y la
Iglesia de San Martín, de origen románico (s. XII-XVI). En Artieda
el visitante se siente como en casa desde el primer momento,
y podrá disfrutar de la magia de la naturaleza en contacto
con un medio agrícola y ganadero. La hospitalidad de sus
gentes hará que su estancia sea inolvidable.
IGLESIA PARROQUIAL DE SAN MARTÍN DE ARTIEDA Siglos XII-XVI
Esta iglesia es el resultado
de varias etapas constructivas. El cuerpo responde a una primitiva
construcción
románica realizada en sillarejo, de una sola nave cerrada
al Este con un ábside de planta semicircular que puede
fecharse a finales del siglo XII. Entre los siglos XVI y XVII
se adosó al lado de la Epístola una serie de edificaciones
en piedra sillar: en primer lugar, se elevaron en una misma fase
constructiva la sacristía y la capilla de Nuestra Señora
del Rosario, que constituyen al exterior un bloque compacto y
que se abovedan con crucería estrellada. Con posterioridad,
se realizaron el pórtico (bajo arcos rebajados escarzanos),
que cobija una portada clasicista y la torre de planta cuadrangular,
con una escalera de caracol adosada en su lado este.
El cuerpo
de la nave se cubre con bóveda de cañón
realizada en madera y revocada con yeso, mientras que sobre el ábside
se voltea una bóveda de cuarto de esfera. El presbiterio
aparece presidido por un retablo romanista dedicado a San Martín,
al que se representa en la casa central del primer cuerpo a caballo,
partiendo su capa con el pobre.
En la capilla de Nuestra del
Rosario se encuentran las dos obras más interesantes del
templo, el retablo y la imagen del Santo Cristo. El retablo,
de excelente calidad, denota las influencias de los talleres
escultóricos romanistas de Sangüesa, así como
la del tratado arquitectónico de Vignola. El Cristo es
una obra de la segunda mitad del siglo XVI, posiblemente realizado
por talleres aragoneses. Destaca por su tratamiento naturalista,
el cuidado modelado de su anatomía y la expresividad de
su rostro. |