Característico
pueblo del Pirineo aragonés occidental con fuerte tradición
ganadera que determina su arquitectura popular. En su casco urbano
predominan las casas grandes ("fuertes") -con adosados
agropecuarios- algunas de ellas levantadas en el siglo XVI, una
de las épocas doradas del Pirineo.

Aragües del Puerto se levanta sobre una colina desde la que se divisa
perfectamente el valle que recorre el río Osia, siguiendo las pautas
del clásico asentamiento en montaña. Situado a 970 metros sobre
el nivel del mar, por encima del umbral de rentabilidad agrícola y por
lo tanto sin apenas cultivos, su propio topónimo lo vincula a los ciclos
ganaderos y lo une estrechamente con los llanos de Lizara, en las faldas del
pico Bisaurín (2.669 metros) un lugar mágico tal y como atestiguan
un círculo de piedras, un posible túmulo y un
dolmen situado en el fondo del valle que se alinea de Este
a Oeste con la llamada piedra de las vacas (sal).
Destacan las bordas (construcciones
pastoriles) diseminadas en la parte norte del pueblo y a lo
largo del valle. Otro elemento directamente relacionado con
su tradición ganadera es el folklore, centrado en el
Paloteau (dande de palos) que todavía se conserva. Ocho
danzantes acompañados de mayoral y repatán bailan
con palos de avellanera o espedos -hierros para asar la carne-
al son de chiflo (flauta de tres agujeros), violín y
salterio (tampor de cuerdas) una veintena de mudanzas distintas.
Su vocación turística proviene de las décadas
de los setenta, cuando se construye un hotel de grandes dimensiones
que todavía hoy garantiza una capacidad de alojamiento
poco frecuente en localidades como Aragües, con poco más
de 150 habitantes.
Ornitología y
Micología
La presencia del buitre leonado,
el quebrantahuesos, el milano, el águila real, el pitonegro
o el treparriscos convierten la zona en paraíso de la
ornitología, en un espacio único
para los aficionados a la observación de aves. De hecho,
el valles está declarado ZEPA (Zona Especial de Protección
de Aves). El ambiente creado en los frondosos pinares y en
los hayedos permite la existencia de una gran variedad de especies
de setas.
Escalada en hielo
En invierno,
Lizara ofrece como actividad paralela al esquí de fondo, la escalada en
hielo. Las prácticas se realizan en diferentes cascadas
de hielo (algunas equipadas), que caen por los espectaculares
paredones rocosos que rodean la llanura. Otra de las posibilidades
invernales es el esquí de travesía, con numerosas
opciones del valle entre las que destacan la pala sur del Bisaurín,
el Bozo y el Foratón.
IGLESIA
PARROQUIAL DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE ARAGÜÉS
DEL PUERTO. Siglos XVII-XVIII
La iglesia actual sustituye a una anterior
dedicada al Salvador que fue destruida por el incendio que
arrasó esta localidad en 1601. En este año, la
Diputación del Reino encarga la tasación de los
daños sufridos a los maestros cántabros Bartolomé de
Hermosa y Juan del Cajigal. El edificio actual data de la segunda
mitad del siglo XVII, conociéndose que en 1693 el obispo
de Jaca mandó reparar la torre. Las obras se concluyeron
en 1704, fecha que figura en la portada principal.
Esta iglesia,
construida en mampostería, es de planta basilical con
testero recto tras el cual se dispone la sacristía.
De tres naves separadas por pilares cruciformes, la central
más alta y ancha que las laterales se cubre con bóveda
de cañón con lunetos así como las laterales
aunque en éstas los lunetos se disponen perpendicularmente
al eje longitudinal de la nave. A los pies del templo, hay
un coro elevado y una torre campanario sobre el último
tramo de la nave lateral Norte.
La portada situada a los
pies del templo se abre en arco de medio punto y se halla
flanqueada por dos columnas toscanas que sostienen un entablamento
(en el que figura la fecha de 1704) sobre el que se dispone
un frontón curvo que acoge un talla de pequeñas
dimensiones de madera policromada de la Virgen con el Niño.
Esta portada se protege mediante un pórtico. El espacio
que precede a la fachada principal está ocupado por
el antiguo cementerio parroquial como ocurre en otras localidades
de la comarca. Esta disposición responde a una clara
intención simbólica que muestra la Iglesia como
imagen del Paraíso al que el fiel accede después
de la muerte. |