La Judería de Jaca

La Judería de Jaca estaba situada en el barrio del Castellar.
En el corazón de esta parte meridional de la ciudad se encontraba la antigua Sinagoga.

"Judios hay en Jaca desde los años anteriores a su fuero, si recordamos la existencia de un tal Bellido", dice Ubieto. Todavía existe hoy en Jaca una calle denominada Bellido en el casco viejo de la ciudad.

Tras la concesión del Fuero en 1077 por parte del Rey Sancho Ramírez, los judíos no podrán, por ejemplo, moler en el molino que ellos elijan. Al margen de que se hable de una judería anterior entre la Puerta de San Ginés y la calle San Nicolás, la judería de Jaca en el medievo se situaba en la zona del Castellar, en cuyo corazón encontramos el Restaurante El Parador. La población de la judería se arremolinaba en torno a la Sinagoga mayor, situada al Sur del barrio. Aquellos terrenos los cedió después Fernando el Católico para construir la Escuela y Estudio de Artes y Doctrina. Después fue prisión y después cuartel militar "de los Estudios", como cuenta Buesa.


En la Edad Media, Jaca tenía dos Sinagogas.

Con la expulsión de los judíos se derriban los dos portales que quedaban en pie de los seis que antiguamente había tenido la judería. Se ordenó que una de las calles de la judería que no tenía salida se abriera para construir la "Puerta Nueva". Para justificar estos desmanes, se aludió incluso a que los portales de la judería dificultaban el paso de las cruces parroquiales de los entierros cristianos.

El recuerdo más triste de la Judería de Jaca se sitúa entre 1348 y 1350. Con el trasfondo de una Peste Negra que diezmó la población, una multitud de jacetanos asalta la judería "con el lógico destrozo de propiedades y atentados a sus habitantes". Todo ocurrió un Jueves de Pascua y un Viernes de Pasión del Siglo XIV.

El edicto de expulsión de los judíos se colocó a las puertas de la Catedral el 11 de Diciembre de 1492. Los bienes confiscados ascendieron a 6502 sueldos y 8 dineros.La expulsión de los judíos dejó un vacío irrecuperable. La pujanza de la burguesía comercial judía no tuvo parangón después. Amigos de los reyes aragoneses, éstos les protegen y crea susceptibilidades. Sangorrín recoge a este respecto un documento ilustrativo de Pedro IV fechado en 1338:

"Atendiendo que el excelentísimo señor rey Jaime II, nuestro abuelo había concedido a  los judíos de la ciudad de Jaca que, por vigor del signo real, no pudiesen ser llevados a juicio por los cristianos de condición de la misma ciudad ... Por tanto, queriendo Nos que los jurados y hombres buenos de Jaca no parezcan ser de inferior condición que los judíos, les concedemos que en adelante no puedan ser obligados por los judíos a acudir a juicio como tenían que hacerlo, por virtud del signo real, sino solamente ante jueces cristianos." Como dice Buesa: "Sobran comentarios".

Textos: Extractos del libro de Domingo J. Buesa Conde, "Jaca Dos Mil años de historia".

 

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