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El regreso a Jaca se convirtió en una fiesta. Portando las cuatro cabezas de los jefes del ejercito moro, los jacetanos celebraron la victoria y su libertad. |
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La
leyenda habla de un ejercito moro compuesto por noventa mil hombres,
cifra que resulta del todo desproporcionada en relación con la población
musulmana asentada en España en aquella época. Tampoco parece
creíble que más de mil jacetanos participasen en la batalla cuando apenas
se contabilizaban doscientos fuegos hogareños en la ciudad. "Diez mil moros murieron La
figura central de la fiesta es el conde Aznar Galíndez, un noble visigodo
que gobernó los valles de Echo y Canfranc con el reconocimiento de Carlomagno. |