| Desde 1963, alternando con su ciudad hermana de Olorón (en el Valle de Aspe, Francia) más de mil danzantes de los cinco continentes llegan a Jaca para bailar y cantar sin ánimo competitivo en el Festival Folklórico de los Pirineos.
La idea original, nacida en los albores de la década de los sesenta, de convocar una muestra cultural multirracial, evolucionó hasta convertirse en una reunión sin límites.
Durante esa semana todo es desmesurado: la música, el baile, la masificación, los intercambios culturales, la noche...
Las calles se transforman en una aldea global capaz de mostrar razas, culturas y tradiciones tan diversas que el tiempo se queda pequeño para absorberlas.
|