Camino de Santiago

El Camino de Santiago en Jaca

Gracias a su situación geográfica, múltiples son los caminos que atraviesan Aragón en dirección a Santiago. El camino tradicional o francés, que cruza los Pirineos; el camino catalán que recorre Aragón de este a oeste y el camino valenciano, que asciende por las serranías turolenses hasta el valle. El continuo fluir de extranjeros ha ido convirtiendo a Aragón en una tierra abierta a todos los peregrinos. El Camino Francés es el más antiguo y mejor conservado, y de él existe una ruta principal con múltiples ramales. Su desarrollo condicionó el crecimiento de Aragón, y se halla jalonado por bellos parajes y hermosos y antiguos monumentos de la Edad Media.

La más antigua entrada a Aragón por los Pirineos era la calzada romana que cruzaba el puerto de El Palo y descendía por la Val d´Echo, donde se alzó el monasterio carolingio de San Pedro de Siresa, del que se conserva su imponente iglesia románica y que fue el centro espiritual del primitivo reino.

El "camino viejo" se utilizó hasta el XI, cuando se traza y entra en uso el que va paralelo al río Aragón, trayecto común desde que se alcanzan las altas cotas del puerto de Somport y su cercano enclave de Canfranc, el campo de los francos; éste es el conocido como "Camino histórico" o "francés". Su uso se extendió hasta el siglo XII, cuando los peregrinos franceses optaron por el paso de las vecinas tierras navarras, por Roncesvalles. Dos sendas a las que se unen esas otras con un carácter más secundario que iban por los valles de Tena -Gállego-, Ara -con el importante puerto de Bujaruelo-, Cinca o Ésera.

En Somport aún pueden rastrearse las ruinas del muy importante en su tiempo Hospital de Peregrinos de Sta. CristinaEn Somport aún pueden rastrearse las ruinas del muy importante en su tiempo Hospital de Peregrinos de Sta. Cristina, y del castillo de Candanchú, junto a la moderna estación de esquí del mismo nombre. En el pueblo de Canfranc hallamos el primero de los puentes románicos de la ruta que se mantienen en pie. La estructura lineal de sus calles revela su origen relacionado con el camino jacobeo.

Desde Jaca se articuló la construcción del reino de Aragón. La primitiva capital conserva el esplendor de su pasado medieval. A finales del siglo XI, el arte románico ya había evolucionado, a partir del primitivo estilo lombardo, hacía formas diferentes y mucho más completas. La construcción de la Catedral de Jaca se inició en 1076. Es la primera gran construcción románica de la península y marcó las bases de un estilo - el románico jaqués- de notable difusión dentro y fuera del Reino de Aragón, a lo largo del Camino de Santiago.

Más información en la página web "El Camino de Santiago en Aragón"

El "camino histórico" o "francés"

A partir del siglo XI el "camino viejo" fue sustituido por el denominado "histórico" o "francés", que arranca en los altos contornos de Somport, el Summo Portu de los romanos. Allí, nada más traspasar el puerto se encuentran los restos del hospital de Santa Cristina de Somport, lugar de parada, acogida y reposición de fuerzas por parte de los peregrinos, situándose muy cerca los maravillosos espacios naturales de la zona de Aspe, Rioseta, Canal Roya, el pico de Anayet o el barranco de Izas.

Continuando el curso del río, pronto se divisan sobre un altozano las formas defensivas de Coll de Ladrones, como cercano está ya el primer lugar habitado, Canfranc-Estación, núcleo surgido en torno a ese magnífico edificio eclecticista que es su estación internacional. Y muy cerca aparece Canfranc-pueblo, en el que subsiste -a pesar del incendio que sufrió en los años cuarenta del pasado siglo- su trazado medieval, su iglesia del XVI y su medieval puente de peregrinos. El siguiente hito en el camino es Villanúa, cuya imagen se fusiona con la majestuosidad que le imprime Peña Collarada, en cuyas tierras hay que apreciar sus tres dólmenes, su virgen románica o la cueva de las Guixas, verdadera sinfonía de estalagtitas y estalagmitas. A escasos metros de la anterior se ubica el caserío de Aruej, con pequeña iglesia románica del XII y torreón defensivo de fines del XV.

En Castiello es visita obligada su casco, con rincones que retrotraen en el tiempo y subyugan la vista, coronado por su iglesia románica.Así se llega a Castiello de Jaca, no sin antes tener la posibilidad de acercarse hasta el medieval cenobio de San Adrián de Sasabe, como también es posible aproximarse desde la misma población al también monasterio de Santa María de Iguácel, de los que en ambos casos subsisten sus respectivas y destacadas iglesias. En Castiello es visita obligada su casco, con rincones que retrotraen en el tiempo y subyugan la vista, coronado por su iglesia románica.

El camino está ya a las puertas de Jaca, capital de esta zona y centro neurálgico entonces y ahora, con su catedral del siglo XI, su Ciudadela del XVI y tantas otras construcciones de interés: las iglesias del Carmen y Santiago, las Benedictinas con sus pinturas murales románicas y el sepulcro de Doña Sancha de ese mismo estilo, la ermtia de Sarsa también medieval, el ayuntamiento renacentista, el fuerte de Rapitán o la bajomedieval torre del reloj o de la cárcel; todo ello sin olvidar un callejeo por su casco, donde se encuentra el hospital de peregrinos y algunos establecimientos en los que el paladar degusta las especialidades saladas y dulces. Visita obligada es su magnífico Museo Diocesano, en cuyas dependencias disfrutar de una de las mejores colecciones de pintura mural románica -frescos de Bagüés, Ruesta, Navasa, Susín- y francogóticas o de inicios del gótico -Osia, Urriés, Sorripas-, sin olvidar otras piezas escultóricas y pictóricas.

Poco a poco va quedando esta población a las espaldas y se pasa por los cruces que conducen a Atarés y su torre bajomedieval, o a Santa Cruz de la Serós, núcleo con grandes atractivos, tanto en lo que se refiere a su arquitectura tradicional como a sus dos iglesias románicas: San Caprasio, según los gustos de la escuela lombarda, y Santa María, magnífico iglesia del otrora monasterio en la que sobresale su portada, su espectacular torre o su retablo gótico. Desvío éste por el que se accede a San Juan de la Peña, cuyas diversas partes se hallan cobijadas bajo la roca: sus dos iglesias -la inferior con pinturas románicas-, la Sala de Concilios, el claustro con bellos capiteles o los panteones real y de nobles. A éste súmese el nuevo, construido en época barroca, o los innumerables rincones naturales que rodean a ambos monasterios, en especial el denominado Balcón de los Pirneos con una inigualable panorámica de esta cadena montañosa.

De nuevo en la vega del Aragón, tanto en una margen como en la otra del río pueden visitarse un buen número de pequeñas poblaciones con elementos de interés tradicionales y ejemplos románicos: Asieso, Guasillo, Banaguás, Abay, Binacua o Alastuey. Enseguida, en el mismo vial, aparece Santa Cilia de Jaca, donde destaca asimismo su iglesia barroca, decorado su interior con pinturas murales y retablos de dicho estilo, junto a la cual se levanta el Palacio del Priorato, un edificio con bella ventana gótica y airosa chimenea troncocónica.

Y allí, al poco de recorrer unos escasos kilómetros más, aparece el citado cruce de caminos que es la aragonesa Puente la Reina. Aquí, además del ramal de la margen derecha ya comentado, arranca el de la izquierda, discurriendo por los pueblos de Martes -iglesia y soberbio palacio de época moderna-, Mianos y Artieda -en ambos destacan sus parroquiales del XVI y muestras de arquitectura popular, Ruesta -con sus casas tradicionales, palacio, iglesia del XVI-XVII, castillo medieval o sendas ermitas románicas, San Jacobo y San Juan de Maltray- y Undués de Lerda, con los restos de su calzada romana y las bellas muestras arquitectónicas que se levantan en calles y rincones, algunos -como sucede en todo el trayecto del Camino de Santiago por tierras aragonesas- con resabios medievales.

El "camino viejo"

Esta vereda es la utilizada en todo momento por el hombre desde que los romanos la trazaron, esa vía romana visible aún en algunos tramos del valle de Echo y que unía las poblaciones de Zaragoza y Lescún. Así, una vez alcanzadas las factibles cotas del puerto del Palo, esta vereda desciende vertiginosamente hasta topar las aún incipientes aguas del Aragón Subordán; unión producida en el enclave de Guarrinza, en esa tierra de helechos repleta de monumentos megalíticos. Aguas abajo se introduce en la frondosa Selva de Oza, en la que disfrutar de incomparables rincones, indescriptibles panorámicas o enclaves tan maravillosos como la Boca del Infierno, además de los mejores tramos de la vía romana y de la torre de Ysil, levantada para proteger estos pagos a fines del XVI.A la salida de la citada Boca se despliega el valle de Echo y la primera población del mismo y del camino, Siresa

A la salida de la citada Boca se despliega el valle de Echo y la primera población del mismo y del camino, Siresa. Núcleo con puente y lápida romanos, con una rica arquitectura tradicional y con ese destacado monasterio medieval de San Pedro -siglos XI y XIII-, cuyo interior cobija una talla de un Cristo transicional del románico al gótico o un notable conjunto de retablos del último estilo citado.

También en Echo se encontrarán interesantes muestras de construcciones populares, así como un ábside románico en su parroquial, varias colecciones museísticas, un humilladero o un puente medieval. Tras ésta, siguiendo el curso fluvial, se llega hasta Puente la Reina, una vez dejados los pueblos de Embún con sus famosos boliches o judías, y Javierregay asentado sobre un otero. Vereda ésta que transita por la margen derecha del Aragón, por uno de los ramales paralelos a este río que aproxima a poblaciones tan destacadas como Berdún, con iglesia del XVI y varios palacetes, Sigüés, con parroquial románica y algún otro edifico medieval, Esco, donde no pasan desapercibidos sus ejemplos tradicionales de casas o su iglesia también románica o, ya a las puertas de Navarra, Tiermas, haciendo alusión a su función cuando la fundaron los romanos, con una notoria arquitectura tradicional, partes de su recinto murado y una iglesia fechable entre el XV y el XVIII.

Textos extraídos de la página web del Gobierno de Aragón (www.aragob.es) y del dossier realizado con motivo del Año Jacobeo

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