El Valle de Aspe (Vath d'Aspa en
la aún conservada lengua local) fue desde antaño una importante vía de comunicación entre las dos vertientes pirenaicas. Como histórica entrada del Camino de Santiago en España a través de la vía de Arles, sirvió a numerosos peregrinos para coronar el Somport y adentrarse en tierras aragonesas. Siglos más tarde, y gracias al ferrocarril que unía Pau y Zaragoza por la línea de Canfranc, el valle se transformó en
paso ferroviario internacional para viajeros y mercancias.
Todos sus pueblos conservan un caracter especial perceptible en su arquitectura tradicional y en la huella que la historia ha plasmado en sus calles y plazas. El claustro de Sarrance, la iglesia de Borce,
el Fuerte de Portalet o las típicas fuentes y balconadas (como las de Urdós)
son algunos de los descubrimientos que podremos realizar mientras
paseamos por sus calles.
Los
amantes de la montaña y la naturaleza encontrarán
en Urdós un extraordinario punto de partida para sus excursiones.
El entorno natural del Valle de Aspe ofrece infinidad de ascensiones
y paseos por el Parque Nacional de los Pirineos Occidentales.
En un radio de escasos kilómetros podremos visitar los circos de Lescún y de Aydius, el Chemin de la Matûre (que utilizaban los madereros para transportar los troncos que después vendían
a la Marina), los lagos de Estaens y Arlet, los bosques de
Issaux, Lourdios o Borce, etc...
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