Localidad situada a 938 metros de altitud, en el término municipal de Jaca. Su topónimo tiene origen preindoeuropeo según coinciden la mayoría de estudiosos.
Ara ha sido siempre una de las localidades más pobladas de la zona. A mediados del siglo pasado contaba con más de 250 habitantes, cifra que fue descendiendo paulatinamente hasta estabilizarse en los aproximadamente 60 de la actualidad.
De las cuarenta y ocho casas que conservaba después de finalizar la Guerra Civil, tan sólo una parte permanecen habitadas habitualmente. Algunas de ellas son: Gracieta, Benito, Ramón, Ciprián, Malo, Basilio, Blasco, Atanasio, Saras, Martina, Herrero, Juan de Ara y Pablo.
De la totalidad de las casas que todavía permanecen en pie, muchas de ellas tienen nombres de oficios, que ilustran la importante actividad profesional que tuvo la localidad hasta principios del siglo XX: Cestero, Pelaire, Tendero, Carpintero, Piquero... Muchas de estas casas fueran levantadas en el siglo XVIII, y su conservación permite todavía contemplar un núcleo urbano de gran valor por su arquitectura popular. Chimeneas troncocónicas, puertas adoveladas y ventanas labradas con detalle se extienden por todo el pueblo.
La iglesia de los Santos Reyes data de 1739. Destaca su gran volumen, del que sobresale su espectacular torre. Todo indica que en ese lugar debió de estar la antigua fortificación militar en el siglo XI.
Su interior tiene notable valor por la profusión de imágenes en yesos policromados, decoración exuberante en sus muros medios y altos, sobresaliendo la bella cornisa que los circunda. Su dotación interior de estilo barroco es la más importante de las iglesias de la comarca de la Jacetania.
En la iglesia se guarda la talla de la Virgen de la Gloria, que hasta hace unos años permanecía en la ermita del mismo nombre. Es una figura románica de transición del gótico. En el lugar donde se levanta dicha ermita existió un monasterio cisterciense.
UN POCO DE HISTORIA
Fue considerado Lugar en 1785. Hasta entonces había sido Merinado de Jaca en 1387, Sobrecuillida en 1495, Vereda en 1646 y Corregimiento en 1711. En 1834 logra su propio ayuntamiento, aunque en 1940 se une al de Navasa por un tiempo. En su entorno hubo en el pasado otros núcleos de población como Fatás y las pardinas de Aracastiello y Viscasillas.
El 22 de agosto de 1036 aparece el teniente Sancho Fortuñones en “Ara”, lo que supone la primera referencia escrita de la localidad. En esta época formaba parte de una línea defensiva fortificada en torno al río Gállego con Senegüé, Sabiñánigo y Javierrelatre, lo que ilustra su importancia estratégica. La propiedad de la tierra fue de realengo hasta 1086, según indica el historiador Antonio Ubieto. En este periodo tuvo los siguientes tenentes o “seniores” (grupo que representó la primitiva nobleza aragonesa): Sancho Fortuñones, Iñigo Jiménez, Galindo Garcés, Jimeno Garcés, Lope Garcés, Céntulo de Bigorra, Fortún Sánchez, Fernando Gómez, Iñigo Sánchez y Andrés de Francia. |